domingo, 23 de septiembre de 2007

libertad de sus cuerpos..



hermosura!
vos!!!!
musik!!!
expresion de arte y mision por el ser mujer!!

Libertad de expresion, libertad de sus cuerpos,
vida con muchas mas cosas que cocos!
(un poco feminista! no crees??)

Peace!

martes, 11 de septiembre de 2007

jueves, 6 de septiembre de 2007

APLASTAMIENTO DE LAS GOTAS




Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo,
afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana,
se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea,
ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada,
una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida,
brotan en el marco y ahí mismo se tiran,
me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.


--------------- Lindamente Julio Cortazar!

para q la sole sea feliz!
te re amo! xD

martes, 4 de septiembre de 2007

blow out and fly!

te vas!

nunca pense q volveria a pasar
aunq paresca de forma verdadera!
ahora es más real!
parece q el lazo que habia entre nosotras
fue cortado por tijeras filosas
malditas tijeras que terminan con algo q nunca creí ver lejos!
¿ahora que hago?
no sé que pensar
no se que escribir
no se que escuchar
ni que ver!

no quiero que te vayas...

pero te escapaste para ser libre
y terminaste olvidandome
olvidando una hermana
se decía...

no creo q me olvides
solo creo q me dejas
no se como sea!
pero siempre serás la persona
que me dio más felicidad en la vida...
no se si digo solo estupideces
si no te vas
yo sería la persona más feliz!

se dice q el amigo es una de las cosas
más importante en la vida!
y tu fuiste mas q mi amiga
fuiste como una hermana más para mi!
te kero!!
se q no leeras esto!
pero es como mi soledad!

BLow out and fly! Desapear!

jueves, 23 de agosto de 2007

war is peace!



Ja!

1984

“En la ventana me quedé
mirando el tiempo sepultado.”

El tiempo sepultado, tiempo falso, vidas que no tienen tiempo nuevo que vivir. Aunque mirándote por la ventana, con tu vestido de flores y el pañuelo que escondía tus cabellos, cantabas de una forma desconocida, ¿Belleza? Ya había olvidado que existía.
Eso era el tiempo, la sencillez que usaba ella con la misma melodía que pasaba por sus cuerdas vocales. Belleza prohibida, mis sentidos fulminaban ese momento, dónde el tiempo avanzaba correctamente...

----------------------------escena del Film!

lunes, 30 de julio de 2007

Nicanor Parra!!


PREGUNTAS Y RESPUESTAS


¿qué te parece valdrá
la pena matar a dios
a ver si se arregla el mundo?

-claro que vale la pena

-¿valdrá la pena jugarse
la vida por una idea
que puede resultar falsa?

-claro que vale la pena

-¿pregunto yo si valdrá
la pena comer centolla
valdrá la pena criar
hijos que se volverán
en contra de sus mayores?

-es evidente que sí
que nó

que vale la pena


-Pregunto yo si valdrá
la pena poner un disco
la pena leer un árbol
la pena plantar un libro
si todo se desvanece
si nada perdurará

-tal vez no valga la pena
-no llores

-estoy riendo

-no nazcas

-estoy muriendo



de Hojas de parra (Santiago, Ganímedes, 1985)

sábado, 21 de julio de 2007

cuidandote - bebe


Despacito cuando tu dormías
ella te hablaba, te preguntaba, te protegía
Ella prometió darte todo
pero sólo pudo darte lo que tuvo
Y para ti lo mas hermoso
era amanecer junto a sus ojos
iluminando el mundo

Pero los pájaros no pueden ser enjaulados
porque ellos son del cielo, ellos son del aire
y su amor es demasiado grande para guardarlo

Volaste alrededor de la luna con ella
le pediste que nunca se fuera
y ella respondió:
mi amor siempre estará... cuidántote

Y la dejaste volar
y tus ojos lloraron hasta doler
pero sólo tu sabías
que así tenía que ser
que así... tenía que ser...

Ella prometió darte todo
pero sólo pudo darte lo que tuvo
Y para ti lo mas hermoso
era amanecer junto a sus ojos
iluminando el mundo

Pero los pájaros no pueden ser enjaulados
porque ellos son del cielo, ellos son del aire
y su amor es demasiado grande para guardarlo

Y la dejaste volar
y tus ojos lloraron hasta doler
pero sólo tu sabías
que así tenía que ser

Y la dejaste volar
y sus ojos lloraron hasta doler
pero solo ella sabia
que asi tenía que ser

Y la dejaste volar
y tus ojos lloraron hasta doler
pero sólo tu sabías
que así tenía que ser
que así... tenía que ser...

sábado, 14 de julio de 2007

Cuerdas sueltas



Personajes:
· Vicente (joven visitante)
· Esquizofrénico
· Enfermero 1
· Enfermero 2
· Esquizofrénico Veintiocho habo
· Madre.

1er acto

En un psiquiátrico un día nublado, pero de colores naranjos y rojos, las paredes y sabanas fulminan el mirar de los visitantes y pacientes, cada visitante que llega se vuelve paciente.
En la escena entra un joven de aspecto relajado con un afro y polera calipso, al incorporarse en el psiquiátrico es fulminado por el lugar, comienza a alucinar y a sentir contracciones.

Vicente: ¡¡¡¡UuiioOoiuuioooo!!!!!! (Gritaba al conjunto de un esquizofrénico con su amante invisible).
Vicente: ¿Pero por que gritas? ¡¿acaso no vez?! ( con cara de dolor).

Esquizofrénico: No molestes estúpido ¡¿¡¿no ves?!?! ( poniendo cara de el máximo placer, tirado en el piso).
(Vicente vuelve a gritar con espasmos y contracciones).
Vicente: ¡¿¡¿Pero por que me llevan?!?! Yo estoy bien, acaso no ven aquel botado entre nosotros, si que esta chiflado. (sigue gritando) ¡¡¡¡Uuiiuuiiooiiuuio!!!!!. ( El esquizofrénico también grita pero nadie lo toma en cuenta).
Enfermeros: (gritando) Cálmese lo trataremos bien.
Enfermero 1: ¡¡No se mueva si no lo pincho!!
Enfermero 2: Este esta más loco que el Anastasio de la once haba pieza.
2do acto

La pieza 28, en donde se encuentra Vicente, en ella esta un enfermero vestido de pantalones rojos y polera naranja, también se encuentra su compañero de habitación el veintiocho habo esquizofrénico, pero con la singularidad de que no miraba a los ojos, sino que miraba al cielo y el suelo. Alucinaba con hormigas gigantes que comían solo sus talones y nubes caían de a pedazos, guiado por sus ojos que no miraban lugar fijo. Hablaba como español.Vicente despierta drogado y soñando con lo ocurrido recientemente despierta gritando:

Vicente: ¡¡¡¡¡AaAa!!!! ¡¡¡¡NoOoOo!!!!! ( salta de la cama, vuelve a subirse al abrir los ojos y observa a su alrededor).
Esquizofrénico 28 habo: Por las barbas de titán no grites, las nubes no hacen daño, pero las hormigas muerden los pies y os juro que duele!.
Esquizofrénico 28 habo: ¡¡Nooo!! No se acerquen (hablando solo) ¡¡aAaAaa!! Son tremendas. ¡Sálvenme! ¡sálvenme! ¡No os comáis mis talones! ¡Joder!
(Vicente lo mira con miedo y un poco de risa).
Al Seguir gritando vuelve el enfermero fluorescente, puso una inyección al esquizofrénico 28 Habo, y por si acaso también durmió a Vicente.





3er acto

Al escuchar voces Vicente despierta, pero no ve nada, comienza a creer en verdadera locura.

Vicente:
¿Pero por que hablan? No veo a nadie, acaso alucino nuevamente cosas, creo estar loco de verdad.
Vicente: Malditas paredes. Maldito esquizofrénico placentero que hizo alterarme de tal manera.
(Al observar bien se da cuenta que las voces solo eran su compañero peleando con algo invisible. Peleaba con una hormiga pequeña que solo pasaba por ahí).

Esquizofrénico 28 habo: Bueno esta bien pasa. (sin darse cuenta que Vicente lo miraba)
(Vuelve a su cama, donde saborea algo no palpable).


Esquizofrénico 28 habo: Las Nubes son el elixir más preciado.

(Al abrirse la puerta, esconde lo inescondible. Por la puerta entra un enfermero junto con una señora.)

Vicente: (gritando) ¿¡Mamá!? ¡sí! ¡vienes a buscarme!
Madre: (con cara de espanto) ¡mmm¡ (tragando saliva) si hijo, aunque creo que por lo diagnosticado por el doctor es mejor que te quedes aquí.
Vicente: (desesperado) ¡Pero! ¡Mamá! Como eres capas de creer semejante infamia, (convulsionando por las reacciones alérgicas que le produjo el tranquilizante).
(La madre se asusta y corre, llorando).

Vicente: (casi sin poder hablar) ¡Ma – ma – madre! ¡No te vayas!
Esquizofrénico 28 habo: Estas delicias nadie las encontrará. En este lugar están todo chalados de la cabeza.

(Vicente se desmaya y vuelve a dormir).
(El Esquizofrénico 28 habo se acerca a Vicente).


Esquizofrénico 28 habo: ¡Despierta tío! ¿vosotros están todos locos o que?
(Al tocar el cuerpo de Vicente lo encuentra un poco frío y no lo siente respirar).

Esquizofrénico 28 habo: ¡¡Creo que este tío a llegao a mejor vida!!.


Fin!

jueves, 12 de julio de 2007

en un café...

cuando fuimos al circo!
los millones de colores fulminaron tus ojos. Brillaron
tanto que pasaron años luz dentro de ellos!
Miles de historias, denotaron la historia
de aquel día que nos vimos. !sì¡ lo recuerdas,
era el soliloquio del 98, regalabas sonrisas
como hojas los árboles!...

Pensaba que existían
kilometros de distancia
entre nosotras....

-------------------------------------------------
día viernes
cafe europa!
tomando un café con la gil mayor!
viendo a jamiro qui
bailando entre la lluvia!!! en verona!
------ fue un buen momento xD
lo primero escrito esta en una servilleta!
....................

miércoles, 11 de julio de 2007

Un sueño como un recuerdo


Ve en un puente una mujer un poco borrosa.Despierta sin poder terminar el sueño, Adriana como siempre el mismo sueño, todavía no logra reconocer su rostro, ya cansada de tanto pensar, habían pasado dos semanas de su divorcio, se sentía sola, en una pieza con solo un colchón, papel y lápiz y dos velas.Al vestirse sale sin rumbo alguno se su casa dónde en el camino recuerda una silueta, aquella mujer de su sueño.Anduvo por varios lados buscando vagamente algo, pero sin proponérselo demasiado dejando que el deseo escogiera su rumbo.Al llegar al puente, lo cruzó hasta el centro, de tanto frío y viento, sentía como sus ropas pegadas en su silueta, de pronto un deseo incontenible de dar vuelta, de volverse a la ciudad conocida. En el centro del puente una mujer de altura media, con una belleza extraña, a Adriana le recordaba a alguien, de pronto un deseo incontenible de abrazarla. Estuvieron abrazadas un lapsus de tiempo en dónde señía a la mujer a su cuerpo, sintiéndola entera y absoluta dentro de su abrazo, con un crecer de alegría como al río cantando. Cerró los ojos, le pareció que dulcemente una de las dos lloraba, en dónde Adriana moja el roce de sus mejillas, sintieron sis sentidos agobiados, al abrir los ojos vio que se habían separado. Gritó de frio, mientras camino al parque con su falda gris, sin dar vuelta la cara. Yéndose.
-------------------------
primer tratamiento cortometraje kokistiko!

domingo, 18 de febrero de 2007

18 de febrero!


¿Recuerdas?


Uno de los pocos ambientes tranquilos que hemos tenido.


La vela prendida, Norah Jones alentando cariño, haciendo sentir cosas nuevas. Mi inconsciente


y sentimientos encontrados pedían algo con miedo, que trataste de entregarme durante varias


noches. (No entendía, pero a la ves sí). Cada ves que te acercabas era como un roce mágico a mi


sentimientos encontrados.

Mientras plasmábamos un juego no muy normal para mejores amigas, pero una de las mejores


formas de aprender a enseñar cuanto quieres o amas a alguien inevitablemente importante.

Aunque no lo aceptaba, fuiste valiente e hiciste algo que esperaba, la sensación que pudo


plasmar el realismo mágico en la vida cotidiana, una sensación indescriptible al sentir mi primer


y único beso, la primera vez que alguien me hacía ser y sentirme importante.

Tuviste miedo se noto en tus ojos, lograste alejarte y en ese preciso instante sentí que debí hacer


algo para recuperarlo. Ahora era yo quien estaba segura de todo, en dónde logré y logramos


borrar miedos hacia lo común y corriente. Fue un cueto escrito por nuestros actos y felicidad.

Mi primera y única felicidad, un recuerdo eterno, cada vez que es 18 de febrero, es como si fuera


nuevamente.

Lo escribo por agradecimiento.

Lo escribo por plasmar mi primer y único amor.

Lo escribo por agradecer y recordar momentos bellos.

Lo escribo ya que es y siempre será 18 de febrero, en dónde comencé a crecer, aprendí a sentir y


a tratar de madurar.

Fue el equilibrio más perfecto, que nunca nadie vio, sólo nosotras.

Aunque aquel 18 de febrero fue distinto ya que un 18 de febrero del 2005, el año en que la


Glorita cambio a ser Gloria, aunque no me guste aceptarlo,

Gracias por hacer darme cuenta que la felicidad esta en las cosas simples de la vida.

Te amo.... Te quiero...

lunes, 12 de febrero de 2007

Lejana ._ Julio Cortazar


Diario de Alina Reyes

12 de enero

Anoche fue otra vez,

yo tan cansada de pulseras y farándulas, de pink champagne y la cara de Renato Viñes,

oh esa cara de foca balbuceante, de retrato de Dorian Gray a lo último. Me acosté con gusto a bombón de menta, al Boogie del Banco Rojo, a mamá bostezada y cenicienta

(como queda ella a la vuelta de las fiestas, cenicienta y durmiéndose,

pescado enormísimo y tan no ella.)Nora que dice dormirse con luz, con bulla,

entre las urgidas crónicas de su hermana a medio desvestir. Qué felices son,

yo apago las luces y las manos, me desnudo a gritos de lo diurno y moviente,

quiero dormir y soy una horrible campana resonando, una ola, la cadena que

Rex arrastra toda la noche contra los ligustros. Now I lay me down to sleep... Tengo que repetir versos, o el sistema de buscar palabras con a, después con a y e, con las cinco vocales,

con cuatro. Con dos y una consonante (ala, ola), con tres consonantes y una vocal (tras, gris)

y otra vez versos, la luna bajó a la fragua con su polisón de nardos, el niño la mira mira,

el niño la está mirando. Con tres y tres aslternadas, cábala, laguna, animal;

Ulises, ráfaga, reposo.Así paso horas: de cuatro, de tres y dos, y más tarde palindromas. Los fáciles, salta Lenin el Atlas; amigo, no gima; los más difíciles y hermosos, átate,

demoniaco Caín o me delata; Anás usó tu auto Susana. O los preciosos anagramas: Salvador Dalí, Avida Dollars; Alina Reyes, es la reina y... Tan hermoso, éste, porque abre un camino,

porque no concluye. Porque la reina y...No, horrible. Horrible porque abre camino

a esta que no es la reina, y que otra vez odio de noche. A esa que es Alina Reyes pero

no la reina del anagrama; que será cualquier cosa, mendiga en Budapest,

pupila de mala casa en Jujuy o sirvienta en Quetzaltenango,

cualquier lado lejos y no reina. Pero sí Alina Reyes y por eso anoche fue otra vez,

sentirla y el odio.

20 de enero

A veces sé que tiene frío, que sufre, que le pegan. Puedo

solamente odiarla tanto, aborrecer las manos que la tiran al suelo y también a ella,

a ella todavía más porque le pegan, porque soy yo y le pegan. Ah, no me desespera

tanto cuando estoy durmiendo o corto un vestido o son las horas de recibo de mamá y

yo sirvo el té a la señora de Regules o al chico de los Rivas. Entonces me importa menos,

es un poco cosa personal, yo conmigo; la siento más dueña de su infortunio,

lejos y sola pero dueña. Que sufra, que se hiele; yo aguanto desde aquí,

y creo que entonces la ayudo un poco. Como hacer vendas para un soldado

que todavía no ha sido herido y sentir eso de grato,

que se le está aliviando desde antes, previsoramente. Que sufra. Le doy un beso

a la señora de Regules, el té al chico de los Rivas, y me reservo para resistir por dentro. Me digo: «Ahora estoy cruzando un puente helado, ahora la nieve

me entra por los zapatos rotos». No es que sienta nada. Sé solamente que es así,

que en algún lado cruzo un puente en el instante mismo

(pero no sé si es el instante mismo) en que el chico de los Rivas

me acepta el té y pone su mejor cara de tarado. Y aguanto bien porque estoy

sola entre esas gentes sin sentido, y no me desespera tanto. Nora se quedó anoche

como tonta, dijo: «¿Pero qué te pasa?». Le pasaba a aquella, a mí tan lejos. Algo horrible debió pasarle, le pegaban o se sentía enferma y justamente cuando

Nora iba a cantar a Fauré y yo en el piano, mirándolo tan feliz a Luis María

acodado en la cola que le hacía como un marco, él mirándome contento con cara de perrito, esperando oír los arpegios, los dos tan cerca y tan queriéndonos. Así es peor,

cuando conozco algo nuevo sobre ella y justo estoy bailando con Luis María,

besándolo o solamente cerca de Luis María. Porque a mí, a la lejana, no la quieren. Es la parte que no quieren y cómo no me va a desgarrar por dentro sentir

que me pegan o la nieve me entra por los zapatos cuando Luis María baila conmigo

y su mano en la cintura me va subiendo como un calor a mediodía, un sabor a naranjas

fuertes o tacuaras chicoteadas, y a ella le pegan y es imposible resistir

y entonces tengo que decirle a Luis María que no estoy bien, que es la humedad,

humedad entre esa nieve que no siento, que no siento y me está entrando por los zapatos.

25 de enero

Claro, vino Nora a verme y fue la escena. «M'hijita, la última vez que te pido que me acompañes al piano. Hicimos un papelón». Qué sabía yo de papelones, la acompañé como pude, me acuerdo que la oía con sordina. Votre âme est un paysage choisi... pero me veía las manos entre las teclas y parecía que tocaban bien, que acompañaban honestamente a Nora. Luis María también me miró las manos, el pobrecito, yo creo que era porque no se animaba a mirarme la cara. Debo ponerme tan rara.Pobre Norita, que la acompañe otra. (Esto parece cada vez más un castigo, ahora sólo me conozco allá cuando voy a ser feliz, cuando soy feliz, cuando Nora canta Fauré me conozco allá y no queda más que el odio).

Noche

A veces es ternura, una súbita y necesaria ternura hacia

la que no es reina y anda por ahí. Me gustaría mandarle un telegrama,

encomiendas, saber que sus hijos están bien o que no tiene hijos

-porque yo creo que allá no tengo hijos- y necesita confortación, lástima, caramelos.

Anoche me dormí confabulando mensajes, puntos de reunión. Estaré jueves

stop espérame puente. ¿Qué puente? Idea que vuelve como vuelve Budapest

donde habrá tanto puente y nieve que rezuma. Entonces me enderecé

rígida en la cama y casi aúllo, casi corro a despertar a mamá,

a morderla para que se despertara. Nada más que por pensar. Todavía no es fácil decirlo.

Nada más que por pensar que yo podría irme ahora mismo a Budapest,

si realmente se me antojara. O a Jujuy, a Quetzaltenango.

(Volví a buscar estos nombres páginas atrás). No valen,

igual sería decir Tres Arroyos, Kobe, Florida al cuatrocientos. Sólo queda

Budapest porque allí es el frío, allí me pegan y me ultrajan. Allí (lo he soñado,

no es más que un sueño, pero cómo adhiere y se insinúa hacia la vigilia)

hay alguien que se llama Rod -o Erod, o Rodo- y él me pega y yo lo amo,

no sé si lo amo pero me dejo pegar, eso vuelve de día en día, entonces

es seguro que lo amo.Más tardeMentira. Soñé a Rod o lo hice

con una imagen cualquiera de sueño, ya usada y a tiro. No hay Rod,

a mí me han de castigar allá, pero quién sabe si es un hombre,

una madre furiosa, una soledad.Ir a buscarme. Decirle a Luis María:

«Casémonos y me llevas a Budapest, a un puente donde hay nieve y alguien». Yo digo: ¿y si estoy? (Porque todo lo pienso con la secreta ventaja de no querer creerlo a fondo. ¿Y si estoy?). Bueno, si estoy... Pero solamente loca, solamente... ¡Qué luna de miel!

28 de enero

Pensé una cosa curiosa. Hace tres días que no me viene nada de la lejana.

Tal vez ahora no le pegan, o no pudo conseguir abrigo.

Mandarle un telegrama, unas medias... Pensé una cosa curiosa.

Llegaba a la terrible ciudad y era de tarde, tarde verdosa y ácuea como

no son nunca las tardes si no se las ayuda pensándolas. Por el lado de la Dobrina Stana, en la perspectiva Skorda, caballos erizados de estalagmitas y polizontes rígidos,

hogazas humeantes y flecos de viento ensoberbeciendo las ventanas

Andar por la Dobrina con paso de turista, el mapa en el bolsillo de mi sastre azul

(con ese frío y dejarme el abrigo en el Burglos), hasta una plaza contra el río,

casi en encima del río tronante de hielos rotos y barcazas y algún martín

pescador que allá se llamará sbunáia tjéno o algo peor. Después de la plaza

supuse que venía el puente. Lo pensé y no quise seguir.

Era la tarde del concierto de Elsa Piaggio de Tarelli en el Odeón,

me vestí sin ganas sospechando que después me esperaría el insomnio. Este pensar de noche, tan noche... Quién sabe si no me perdería. Una inventa nombres al viajar pensando, los recuerda en el momento: Dobrina Stana, sbunáia tjéno, Burglos. Pero no sé el nombre de la plaza,

es como si de veras hubiera llegado a una plaza de Budapest

y estuviera perdida por no saber su nombre; ahí donde un nombre es una plaza.

Ya voy, mamá. Llegaremos bien a tu Bach y a tu Brahms. Es un camino tan simple.

Sin plaza, sin Burglos. Aquí nosotras, allá Elsa Piaggio. Qué triste haberme interrumpido, saber que estoy en una plaza (pero esto ya no es cierto, solamente lo pienso y eso es menos que nada). Y que al final de la plaza empieza el puente.NocheEmpieza, sigue.

Entre el final del concierto y el primer bis hallé su nombre y el camino. La plaza Vladas, el puente de los mercados. Por la plaza Vladas seguí hasta el nacimiento del puente, un poco andando y queriendo a veces quedarme en casas o vitrinas,

en chicos abrigadísimos y fuentes con altos héroes de emblanquecidas pelerinas,

Tadeo Alanko y Vladislas Néroy, bebedores de tokay y cimbalistas. Yo veía saludar a Elsa Piaggio entre un Chopin y otro Chopin, pobrecita,

y de mi platea se salía abiertamente a la plaza, con la entrada del puente

entre vastísimas columnas. Pero esto yo lo pensaba, ojo,

lo mismo que anagramar es la reina y... en vez de Alina Reyes,

o imaginarme a mamá en casa de los Suárez y no a mi lado. Es bueno no caer

en la sonsera: eso es cosa mía, nada más que dárseme la gana, la real gana. Real porque Alina, vamos -No lo otro, no el sentirla tener frío o que la maltratan. Esto se me antoja y lo sigo por gusto, por saber adónde va, para enterarme si Luis María me lleva a Budapest, si nos casamos y le pido que me lleve a Budapest. Más fácil salir a buscar ese puente, salir en busca mía y encontrarme como ahora porque ya he andado la mitad del puente entre gritos y aplausos, entre «¡Álbeniz!» y más aplausos y «¡La polonesa!», como si esto tuviera sentido entre la nieve arriscada que me empuja con el viento por la espalda, manos de toalla de esponja llevándome por la cintura hacia el medio del puente.(Es más cómodo hablar en presente. Esto era a las ocho, cuando Elsa Piaggio tocaba el tercer bis, creo que Julián Aguirre o Carlos Guastavino, algo con pasto y pajaritos). Pero me he vuelto canalla con el tiempo, ya no le tengo respeto. Me acuerdo que un día pensé: «Allá me pegan, allá la nieve me entra por los zapatos y esto lo sé en el momento, cuando me está ocurriendo allá yo lo sé al mismo tiempo. ¿Pero por qué al mismo tiempo? A lo mejor me llega tarde, a lo mejor no ha ocurrido todavía. A lo mejor le pegarán dentro de catorce años, o ya es una cruz y una cifra en el cementerio de Santa Úrsula. Y me parecía bonito, posible, tan idiota. Porque detrás de eso una siempre cae en el tiempo parejo. Si ahora ella estuviera realmente entrando en el puente, sé que lo sentiría ya mismo y desde aquí. Me acuerdo que me paré a mirar el río que estaba sonando y chicoteando. (Esto yo lo pensaba). Valía asomarse al parapeto del puente y sentir en las orejas la rotura del hielo ahí abajo. Valía quedarse un poco por la vista, un poco por el miedo que me venía de adentro -o era el desabrigo, la nevisca deshecha y mi tapado en el hotel-. Y después que yo soy modesta, soy una chica sin humos, pero vengan a decirme de otra que le haya pasado lo mismo, que viaje a Hungría en pleno Odeón. Eso le da frío a cualquiera, che, aquí o en Francia.Pero mamá me tironeaba la manga, ya casi no había gente en la platea. Escribo hasta ahí, sin ganas de seguir acordándome de lo que pensé. Me va a hacer mal si sigo acordándome. Pero es cierto, cierto; pensé una cosa curiosa.

30 de enero

Pobre Luis María, qué idiota casarse conmigo. No sabe lo que se echa encima. O debajo, como dice Nora que posa de emancipada intelectual.

31 de enero

Iremos allá. Estuvo tan de acuerdo que casi grito. Sentí miedo, me pareció que él entra demasiado fácilmente en este juego. Y no sabe nada, es como el peoncito de dama que remata la partida sin sospecharlo. Peoncito Luis María, al lado de su reina. De la reina y -

7 de febrero

A curarse. No escribiré el final de lo que había pensado en el concierto. Anoche la sentí sufrir otra vez. Sé que allá me estarán pegando de nuevo. No puedo evitar saberlo, pero basta de crónica. Si me hubiese limitado a dejar constancia de eso por gusto, por desahogo... Era peor, un deseo de conocer al ir releyendo; de encontar claves en cada palabra tirada al papel después de tantas noches. Como cuando pensé la plaza, el río roto y los ruidos, y después... Pero no lo escribo, no lo escribiré ya nunca.Ir allá a convencerme de que la soltería me dañaba, nada más que eso, tener veintisiete años y sin hombre. Ahora estará bien mi cachorro, mi bobo, basta de pensar, a ser al fin y para bien.Y sin embargo, ya que cerraré este diario, porque una o se casa o escribe un diario, las dos cosas no marchan juntas -Ya ahora no me gusta salirme de él sin decir esto con alegría de esperanza, con esperanza de alegría. Vamos allá pero no ha de ser como lo pensé la noche del concierto. (Lo escribo, y basta de diario para bien mío.) En el puente la hallaré y nos miraremos. La noche del concierto yo sentía en las orejas la rotura del hielo ahí abajo. Y será la victoria de la reina sobre esa adherencia maligna, esa usurpación indebida y sorda. Se doblegará si realmente soy yo, se sumará a mi zona iluminada, más bella y cierta; con sólo ir a su lado y apoyarle una mano en el hombro.
*
Alina Reyes de Aráoz y su esposo llegaron a Budapest el 6 de abril y se alojaron en el Ritz. Eso era dos meses antes de su divorcio. En la tarde del segundo día Alina salió a conocer la ciudad y el deshielo. Como le gustaba caminar sola -era rápida y curiosa- anduvo por veinte lados buscando vagamente algo, pero sin proponérselo demasiado, dejando que el deseo escogiera y se expresara con bruscos arranques que la llevaban de una vidriera a otra, cambiando aceras y escaparates.Llegó al puente y lo cruzó hasta el centro andando ahora con trabajo porque la nieve se oponía y del Danubio crece un viento de abajo, difícil, que engancha y hostiga. Sentía cómo la pollera se le pegaba a los muslos (no estaba bien abrigada) y de pronto un deseo de dar vuelta, de volverse a la ciudad conocida. En el centro del puente desolado la harapienta mujer de pelo negro y lacio esperaba con algo fijo y ávido en la cara sinuosa, en el pliegue de las manos un poco cerradas pero ya tendiéndose. Alina estuvo junto a ella repitiendo, ahora lo sabía, gestos y distancias como después de un ensayo general. Sin temor, liberándose al fin -lo creía con un salto terrible de júbilo y frío- estuvo junto a ella y alargó también las manos, negándose a pensar, y la mujer del puente se apretó contra su pecho y las dos se abrazaron rígidas y calladas en el puente, con el río trizado golpeando en los pilares.A Alina le dolió el cierre de la cartera que la fuerza del abrazo le clavaba entre los senos con una laceración dulce, sostenible. Ceñía a la mujer delgadísima, sintiéndola entera y absoluta dentro de su abrazo, con un crecer de felicidad igual a un himno, a un soltarse de palomas, al río cantando. Cerró los ojos en la fusión total, rehuyendo las sensaciones de fuera, la luz crepuscular; repentinamente tan cansada, pero segura de su victoria, sin celebrarlo por tan suyo y por fin.Le pareció que dulcemente una de las dos lloraba. Debía ser ella porque sintió mojadas las mejillas, y el pómulo mismo doliéndole como si tuviera allí un golpe. También el cuello, y de pronto los hombros, agobiados por fatigas incontables. Al abrir los ojos (tal vez gritaba ya) vio que se habían separado. Ahora sí gritó. De frío, porque la nieve le estaba entrando por los zapatos rotos, porque yéndose camino de la plaza iba Alina Reyes lindísima en su sastre gris, el pelo un poco suelto contra el viento, sin dar vuelta la cara y yéndose.